PREMIO LUNA DE VALENCIA: JAN HARLAN

 

Aunque pareciera ser inevitable para Jan Harlan entrar de alguna manera en el negocio familiar de la realización fílmica –como parece que así ha sido, al echar un vistazo a su extraordinaria carrera como el productor que más tiempo ha trabajado con uno de los directores más aclamados en la historia internacional del cine-, en realidad él estaba felizmente realizando estudios de gestión empresarial en Nueva York, Zúrich y Viena. Su tío Veit, sin embargo, que fue uno de los más famosos, si no más reconocidos de los directores de cine alemanes, ganó el Golden Lion en Venecia en 1940 por Jud Suss, el melodrama financiado por la propaganda nazi; y su hermana Christiane consiguió un papel como cantante alemana en el drama anti-belicista Senderos de gloria en 1957. Poco después se casaría con el director, Stanley Kubrick.

Pero tendrían que pasar más de diez años antes de que Jan comenzara a trabajar para y con su cuñado e, inicialmente, fue en un proyecto sobre Napoleón que nunca se realizó (pero que recientemente se ha materializado en un libro prominentemente ilustrado de Taschen, que es más caro que las mesitas de café sobre las que reposa generosamente).  Esta colaboración terminó afianzándose en el tiempo y Jan se convirtió en asistente en La naranja mecánica -cuyo 40 aniversario acaba de celebrarse en el Festival de Cine de Cannes el mes pasado-. Luego trabajó con Kubrick en sus películas siguientes,  sugiriendo el tema Así habló Zaratustra para la banda sonora de 2001: Una  odisea del espacio  y convirtiéndose en un guardián literal de su llama cuando el solitario director murió tras visionar la edición completa de Eyes Wide Shut en su mansión de Hertfordshire, cerca de donde Jan sigue viviendo con su mujer María.

En el caricaturizado mundo de la producción hollywoodiense, Jan exhibe una presencia inusual, cultivada. Proveniente de Karlsruhe, es un cosmopolita que se siente igualmente a gusto en el mundo de la música y en el del cine, uno de los últimos verdaderos caballeros en el mundo del cine actual. Él mismo ha dirigido documentales expresivos y atractivos sobre Kubrick y sobre Dvorak; y supervisa con incansable energía los enormes archivos y las extraordinarias exposiciones comisionadas y creadas por todo el mundo hoy en día sobre la singular  obra cinematográfica de su cuñado. Profesor brillante en las escuelas de cine de todo el planeta, no solo transmite un entusiasmo inestimable por su material, sino que además despliega una inquisitiva curiosidad hacia los nuevos y jóvenes cineastas dondequiera que lo inviten, desde Durres en Albania a la Escuela de Cinematografía en una pequeña isla danesa.

Además, es un excepcional defensor del cortometraje y un entusiasta promotor del trabajo de  directores cinematográficos noveles. Difícilmente se podría encontrar a alguien que merezca más nuestra brillante Premio Honorífico Luna de Valencia,  ya que su contribución al arte y a la práctica del cine es evidente en cada proyección de cualquiera de las películas en las que ha trabajado (y entre ellas se incluye la que podríamos denominar película póstuma de Stanley Kubrick, A.I. Inteligencia Artificial realizada por otro maestro, Steven Spielberg). Pero Jan Harlan merece ser galardonado no solo por lo que ya ha conseguido, sino también por lo que continúa consiguiendo y por su incesante contribución al fomento de las carreras de los jóvenes realizadores de hoy en día. Transmite la riqueza de su experiencia con gran elocuencia y  con aún mayor encanto, humildad y humor. Digno representante de una extraordinaria familia de talentosos realizadores, le damos con gran alegría la bienvenida a la familia de Cinema Jove en 2011. Es un placer y un honor para nosotros entregarle la Luna de Valencia porque pocas personalidades brillan con tanta intensidad entre las sombras del cine de actual.

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Although it may have seemed inevitable for Jan Harlan somehow to go into the family business of film-making -as so it may seem now, looking over his extraordinary career as the producer working longest (during 30 richly creative years) with one of the most acclaimed directors in the history of world cinema- in fact he was happily pursuing studies as a business planner in New York and Zurich and Vienna. His uncle Veit, however, was one of the most famous, if not notorious, of German film directors, winning the Golden Lion at Venice in 1940 for Jud Suss, the Nazi-financed propaganda melodrama, and his sister Christiane won a role as a German singer in  the anti-war drama Paths of Glory in 1957 and shortly afterwards married its director, Stanley Kubrick.
But it was over a decade before Jan actually began working for and with his brother-in-law, and initially that was on a project about Napoleon that would never be realised (but has recently been turned into lavishly illustrated books by Taschen, that cost more to buy than the coffee tables on which they handsomely rest). But the collaboration in itself proved to be just as long-lasting, and Jan became an assistant on A Clockwork Orange (whose 40th anniversary has just been celebrated at the Cannes Film Festival only last month, as restored copies of the controversial masterpiece find new audiences around the world), and then worked with Stanley Kubrick on all his subsequent  films, suggesting the use of Also Sprach Zarathustra on the soundtrack of 2001: A Space Odyssey  and becoming a literal keeper of the flame when  the reclusive  director died days after viewing the completed edit of Eyes Wide Shut in his Hertfordshire mansion, close to which Jan still lives with his wife Maria.

In the caricatured world of the Hollywoodproducer, Jan Harlan cuts an unusual, cultivated presence. Hailing from Karlsruhe, he is a cosmopolitan, equally at home in the worlds of classical music as of cinema, one of the last of the real gentlemen in film-making today. He has himself directed expressive and engaging documentaries about Kubrick, and about Dvorak, and he oversees with unflagging energy the  huge archives and  extraordinary exhibitions curated and created around the world today from his brother-in-law’s singular film opera. A brilliant lecturer in film schools around the globe, he not only communicates a priceless enthusiasm for this subject, but displays a questioning curiosity for new and young cineastes, wherever he is invited, fromDurres inAlbaniato theEuropeanFilmSchoolon a Danish islet.

Indeed, he is also a rare champion of the short film, and an enthusiastic promoter of the work of fledgling film-directors. There could not be a more worthy recipient of our shining Luna de Valencia Honorary Award, for his contribution to the art and practice of cinema is evident whenever any of the films on which he worked are screened (and that includes what we may term Stanley Kunbrick’s posthumous film,  A.I., realised by another master, Steven Spielberg).But Jan Harlan deserves to be celebrated as well not only for what he has already achieved, but  for what he continues and continually contributes to encouraging  the careers of young film-makers today. He conveys his wealth of experience with great eloquence and even greater charm, humility and humour. A worthy representative of an extraordinary family of film-making talents, we welcome him with great delight to the family of Cinema Jove in 2011. It is an honour and a pleasure for us to honour him with the Luna de Valencia because few personalities shine so brightly in the darks of the cinema today.
 
Phillip Bergson