Albatros, last picture show

Decidimos ir caminando, desde Russafa y nos llevó cerca de la hora cubrir el recorrido. Aquello tenía algo de peregrinaje, de penitencia, también de fetichismo. Después de nuestra última película, a la salida del cine nos hemos tomado “nuestro último cortado, en los Albatros”. Me he puesto a pensar en la cantidad de películas que he visto en estas salas. Hurgando  en mi memoria empiezo a encontrarme con infinidad de nombres, imágenes y momentos. Son muchos años peregrinando hasta los Albatros y cuesta creer que esto se acaba, que se cierran para siempre. Intento también pensar en los motivos de este final: la crisis económica que nos embarga (y moral, cabría añadir), …ya eran unas salas obsoletas, …no estaban bien ubicadas, …la feroz competencia del resto de salas surgidas en los últimos años, mejor equipadas y más céntricas, …la aplastante competencia de Internet…

“Los Albatros” y no me refiero solo a estas salas en concreto, si no a todas esos cines independientes que apuestan  por exhibir obras en versión original, cine de autor, cine con otra mirada, fuera de la hegemonía de la industria americana que fabrica entretenimiento para la masa… todos estos para mi son hoy “los Albatros”, una especie en extinción. El enemigo y el motivo del cierre de “los Albatros” somos nosotros, la sociedad de la que formamos parte. Somos parte de una sociedad de consumo cada vez más zombificada que  –entre otras cosas- potencia el espacio virtual al físico. No puedo evitar recordar por similitudes la película de Bogdanovich donde se asiste al final de una sala de cine de un pequeño pueblo.  En esta película el director  retrata de una manera certera a una sociedad en decadencia, sin esperanza y con unos individuos sin fuerzas para romper lo que ven como destino irremediable, sin capacidad para cambiar las cosas, solo están siguiendo el paso de una mayoría absoluta, resignados, viendo como pasa la vida. Muchos sentiremos tristeza por este final, pero más tarde no nos costara mucho conectarnos a internet, desde nuestra eficaz tarifla plana y poder disfrutar cómodamente de miles de películas -algunas sin estar estrenadas todavía en nuestro país- sin pagar un solo céntimo. El cine ha pasado por varios momentos difíciles y críticos, de los cuales ha sabido sobrevivir (recordemos el boom de la television, del vídeo..) es momento de que se reinvente de nuevo.

Tengo aquí a mi lado el último cartoncillo. En la parte trasera se puede leer  “VÁLIDO HASTA 31-12-2011”. Me parecía irónico y sin sentido poder leer eso en los bonos de unas salas donde hoy se proyecta su última película. No había caído en que son válidos también para “los Babel”.

marc martínez (desde Bilbao, 16 de mayo de 2010)

http://www.20minutos.es/noticia/614726/0/internet/sala/cine/

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